martes, 27 de noviembre de 2012

Escrito por Gema. Capitulo 1

Hola, bueno os voy a contar un poco de mi, me llamo Gema tengo 15 años, y soy una gran lectora. Uno de mis sueños seria poder ser escritora y dedicarme al arte dramatico, porqu son cosas que me apasionan. Otras cosas que tambien me apasionan sin ninguna duda son los seres sobrenaturales, es algo que me atrae muchisimo, como si son vampiros, hombres lobo, brujas, etc., lo que sea.
A parte tambien soy una gran fan de los angeles y los Nefilim, como los de Cazadores de Sombras de Cassandra Clare, saga de libros que os recomiendo leer si aún no lo habeis hecho.
Espero que a vosotros tambien os guste este estilo de novelas porque es de lo que mas suelo escribir, os dejo el primer capitulo de la novela que estoy escribiendo ahora espero que os guste.
Besos.

CAPITULO 1

Tras aquel largo silencio se escucho un agudo chillido procedente del túnel. Johanna cayó al suelo y le sobresalió la mitad de su cuerpo, su cara, manchada y arañada transmitía terror, era la mejor interpretación que había visto hacia mucho tiempo.

 En ese momento supe que aquella chica debía ser la protagonista de mi película.

 Estaba cansada de tantos castings, había visto a casi 100 candidatas para el papel protagonista. No sabia que el trabajo de directora iba a ser tan duro, al menos encontré a alguien que me financiara la película

 -Gracias, te llamaremos-dijo Lucas.

 Lucas, el productor, el lo pagaría todo. A Lucas le apasionaba el cine, ambos estábamos en la universidad estudiando filmografía. Conocía a Lucas desde el colegio, siempre le había gustado el cine, cuando éramos niños lo único que hacia era grabar videos sobre todo lo que hacíamos. Así que, cuando, hace un año, me ofrecieron hacer una película por ganar un concurso de guionistas, Lucas fue el primero en que pensé. Y acerté. A parte de porque pagaría los gastos de la película, porque había recorrido medio mundo y conocía muchísimos escenarios para grabar. Era perfecto.

 Johanna era la última candidata, hoy se habían presentado 42 chicas más. Había demasiada gente con sed de fama, pero pocos merecían la pena. Mañana era el turno de los chicos, al menos ahí me iba a divertir, me traería a Elisa, mi mejor amiga y entre las 2 elegiríamos a los chicos más guapos para el protagonista y los personajes secundarios.

 Eran las 22:30, tomé un sorbo de mi café bien cargado. Sabía a la perfección que esa noche no iba a poder dormir. En 2 días comenzarían los preparativos para el rodaje, entre hoy y mañana tendríamos que elegir a los personajes, y el jueves, los escenarios para ya el viernes, comenzar a grabar.

 El trabajo cinematográfico es demasiado duro para una sola persona, pero gracias a Dios que tengo un equipo estupendo.

 -Isabel tía, despierta- me dijo Lucas- Debemos elegir. ¿Quién crees que encajaría mejor para el papel? Sinceramente a mi me ha gustado Victoria.

 - A ti te ha gustado Victoria porque esta buena- dijo Linda.

 Linda y Lucas llevaban saliendo 3 meses, pero seguían tratándose como amigos…

-Pero sabes que tú lo estás más- dijo, y la besó.

 … a excepción de cuando se ponían en plan asquerosamente empalagosos.

 Solté una arcada y ambos me miraran y separaron sus respectivos labios. Lucas rió, pero sus ojos negros seguían clavados en mí, en cambio Linda puso los ojos en blanco y soltó una carcajada.

 -Yo veo a Johanna como protagonista- dije- me ha gustado la naturalidad con la que lo ha hecho.

 Mis amigos asintieron. Ni Lucas ni Linda iban a estar mañana durante las pruebas de los chicos. Lucas dijo que no le apetecía ver a 100 chicos medio desnudos y Linda quería estar con su novio, como no.

 -Me parece genial- dijo Linda-, encaja muy bien con el papel, pero Isa, sinceramente creo que yo soy mejor para el papel.

 -Linda, eres la encargada de vestuario y maquillaje, no puedes ser también la protagonista, y solo te he contratado porque eres la novia de mi mejor amigo y él me dijo que eras genial.

 Linda se calló y se marchó.

 -Joder tía, sabes que me encanta tu sinceridad, pero hay veces que podrías callarte, especialmente con Linda. Ahora que la has dicho eso tendré que ir yo a consolarla.

 Se levantó. Siempre me pasaba lo mismo, mi boca me perdía, siempre solía hablar más de la cuenta y la cagaba. Pero yo era así, no podía cambiar. Me levante, y fui a buscar a Linda para disculparme, así que subí al escenario para ir a los camerinos que estaban en la parte trasera del teatro, pero antes de llegar me crucé con la entrada a un pasillo que nunca había visto antes.

 Era un sitio bastante oscuro y tenías las ventanas tapiadas, era extraño que siempre pasara por allí y nunca lo hubiera visto, tal vez estaba oculto por una cortina, era extraño, yo siempre me fijaba en todos los detalles, en cada recoveco, era parte de mi trabajo, encontrar los mejores sitios y buscar todos los fallos que pudiera. Pero esta vez algo se me había escapado.

 Está demostrado que los teatros antiguos son demasiado grandes y misteriosos como para poder explorar todos los rincones, pero cuando se me presenta la oportunidad de entrar en un escenario posible para mi película, no la pierdo.

 Aquel corredor estaba decorado con unas hermosas pinturas, con replicas de cuadros famosos colgados, un antiguo pasillo de un famoso teatro de hace varias décadas. Tenía la impresión de que estaba dentro de una película basada en un best seller de Stephen King.

 El pasillo era tenebroso y bastante ancho, me imagine a las damas de alta clase con sus vestidos de gala andando agarradas del brazo de los caballeros con sus elegantes smokings. Debía de ser bonito en ese entonces, pero tal y como se encontraba ahora daba escalofríos. Yo siempre decía que me hubiera encantado vivir en esa época, todo era mucho más bonito y elegante, al andar por aquellos pasillos me sentía como una de aquellas mujeres, sujeta al brazo de un guapísimo hombre. Seguro que todo aquello me serviría como inspiración para escribir otro guión sobre los asesinatos en aquella época.

 Mientras me encontraba absorta en mis pensamientos me dio la sensación de que por aquel extraño pasillo había una ligera corriente de aire frío, entonces vi como una sombra pasaba por delante de mí y se metía como una escurridiza serpiente por la última puerta de la derecha.

 Con gran prisa me dirigí hacia aquella puerta, pero apenas la alcance mis compañeros aparecieron detrás de mí. No les conté nada sobre lo que había visto, tenía previsto venir otro día para investigar con más tiempo.

 El camino de vuelta a la residencia de la universidad fue incomodo, se suponía que debía estar buscando las palabras adecuadas para disculparme con Linda, pero en vez de eso estaba intentando recordar aquella extraña sombra que por unos segundos había aparecido ante mí. Al final no me disculpé, pensé que seria mejor hacerlo mañana cuando a Linda se le pasara el enfado y me diera tiempo de pensar en algo que no fuera aquel estúpido pasillo.

 Lucas acompañó a Linda a su habitación y yo me fui a la mía. Me cambié de ropa, me quité los vaqueros y la sudadera y me puse el pijama azul. Cuando terminé, llamaron a la puerta. Era Lucas.

 -Linda está fatal, se cree que solo la contrataste por mí, piensa que la has dicho que no sirve para nada y quiere dejar la película y la universidad. He intentado decirla que no querías decir eso, pero no hace caso. Creo que quiere que tú hables con ella y te disculpes. Es lo que deberías hacer.

 No sabía que estaba tan mal, ahora me siento fatal por no pensar ni siquiera en ello, por solo pensar en aquella sombra.

 -Está bien Lucas, la pediré perdón, pero después de eso tienes que decirla que no vuelva a intentar meterse en mis asuntos de la película.

 -Vale.

 Nos quedamos hablando durante un par de horas hasta que se marcho a su habitación. Entonces me acosté. Pero cuando estaba a punto de dormirme volvieron a llamar a la puerta. Así que me levanté y abrí la puerta.

 Pero fuera no había nadie, solo había un papel en el suelo, lo cogí y lo leí.

Ponía:

No vuelvas a meterte en mi territorio, como tú y tus amiguitos volváis, será lo último que hagáis.


 ¿Quien podía haber enviado eso?

 No entendía qué habíamos hecho, pero sé que habíamos molestado alguien. Pero yo pretendía volver de nuevo a aquel teatro e investigar quien vivía allí, que clase de oscuros secretos había entre esos muros como para que alguien me mandara esa nota amenazadora.

 Apenas pegué ojo en toda la noche pensando en todo lo que podía haber en aquel teatro, tal vez aquel oscuro pasillo me serviría de escenario para mi película.

 Por la mañana me levanté y fui a desayunar. Me reuní con Elisa y Lucas, pero Linda no estaba. Seguramente se había ido con sus amigas las ex animadoras de institutos.

 -Hola chicos- dije- Lucas, ¿donde está Linda? Necesito hablar con ella.

 -Está en la cama, esta mañana he pasado a por ella y me ha dicho que no se encontraba bien, así que se ha quedado acostada para ver si se le pasa el dolor de cabeza.

 Pero yo tenia pensado pedirla perdón hoy. En ese caso iré luego a su cuarto y se lo diré.

 La mañana transcurrió normal, y cuando acabaron todas las clases me dirigí al teatro de nuevo para verlo todo bien y con mas claridad. De camino al pasillo de la otra noche me encontré varias habitaciones que no había visto antes. No sabía si en unas cuantas horas me iba a dar tiempo a investigarlo todo, pero por lo menos iba a intentar ver la mayoría. El pasillo esta vez estaba más iluminado por la luz de las ventanas del corredor de fuera, pero al fondo no había ni una sola gota de luz. Menos mal que antes de salir de la universidad cogí una linterna.

 Encendí la linterna e intente abrir la primera puerta. Estaba cerrada. Al igual que todas las demás puertas, al llegar a la última sentí la misma corriente de aire que la noche anterior, y la puerta se abrió sola.

 Dentro había viejos cuadros y espejos rotos. El cuarto estaba iluminado por una luz tenue que entraba por la ventana. Una de las baldas de madera se había caído e iluminaba gran parte de la habitación. Mientras seguía mirando los objetos de la habitación encontré algo que verdaderamente no me esperaba. Era una gran caja de madera con forma de ataúd, bueno, mejor dicho, era un ataúd.

 Intente abrirlo, pero estaba sellado. ¿Y si hubiera un cadáver ahí dentro? Yo sería la encargada de comunicarlo a la policía, y tendría que declarar y todo eso. Nada mas pensar que tal vez por eso no podría hacer la película me dio escalofríos. Así que salí de la habitación y del teatro.

 Lo cierto es que no encontré nada fuera de lo normal en el teatro (a excepción del ataúd), y no se me ocurría ningún otro sitio en el que hubiéramos entrado sin permiso.

 Por lo tanto volví a la residencia para ver a Linda. Llamé a la puerta, pero nadie contestó, así que abrí. No debería haberlo hecho, todo lo que pensé cuando fui a abrir el ataúd iba a suceder de verdad. Linda estaba muerta. Me asusté tanto que salí de la habitación corriendo y fui a ver a Lucas.

 Cuando le vi, le abracé corriendo y me puse a llorar.

 -Isa, ¿Qué te pasa? ¿Qué ha sucedido?, no te he visto salir de clase.

 -Es Linda, esta muerta. He ido para disculparme y me la he encontrado en su cama y había sangre.

 Lucas salió corriendo al cuarto de su novia para ver que era cierto, y cuando abrió la puerta corrió hacia su ama llorando y tomándola el pulso. Apenas se lo podía creer. La decía sollozando que dejara de hacer el tonto y que se pusiera de pie de una vez.

Había un papel sobre su almohada lo cogí, era la misma letra que la de la anterior carta:

Te lo advertí Iz, no vuelvas a infravalorarme nunca mas, si no, ya has visto lo que pasa. Si vuelves, el próximo será tu amiguito.


 Era cierto, lo de la nota era verdad. Aquel psicópata había matado a Linda y todo era por mi culpa, era yo la que había vuelto al teatro para ver lo que había en ese pasillo. Hoy también teníamos castings en el teatro, pero si volvía, lo pagaría muy caro según decían las cartas. Y la próxima victima si volvía iba a ser Lucas.

 -Isa, tenemos que llamar al hospital, todavía tiene pulso, no quiero perderla. No puedo perderla.

 Llamé a urgencias ya que vi que Lucas estaba en estado de shock. Me dijeron que estarían aquí enseguida, y así fue. En efecto, su corazón seguía latiendo, pero había perdido mucha sangre. Auque la verdad es que en su cama había sangre, pero no tanta como para que Linda muriera.

 -Psss....., Lucas- llame a mi amigo-. Hay algo aquí que no me encaja. Si Linda murió desangrada como dicen los médicos, ¿por qué no hay sangre en su habitación?

 -Isabel, no estoy ahora como para meterme en uno de tus pensamientos de guionista pirada ¿vale? Mi novia está a punto de morir y todo es por mi culpa, yo la he dejado sola sabiendo que estaba enferma.

 -Lucas, no tienes que echarte la culpa de eso, tenias que asistir a las clases, y ella no podía, hiciste lo que debías hacer, ni más ni menos.

 Lucas se fue sin decir nada y se metió en la ambulancia para acompañar a Linda al hospital, cuando lo hizo, esta lo miró. Entonces no había muerto, estaba al borde de la muerte, pero no en ella.

 Quien sea que envía las cartas solo ha amenazado. Pero debe ser una persona muy cruel si es capaz de vaciar por dentro a una chica de 22 años. ¿Como habrá hecho semejante cosa? ¿Que tipo de aparatos usa como para hacer eso?

 Gracias a Dios, no tenía que prestar declaración ante la policía. Ni suspender mi película, pero desde luego el rodaje debía posponerse y debía buscar un nuevo equipo. No es que no me importara que Linda hubiese estado a punto de morir, pero es que yo quería ganarme la vida con el cine, y tenia que preocuparme más por mi futura profesión que por una niñata malcriada que me tenia manía porque sabia mas cosas de su novio que ella.

 Vale, sí, a lo mejor no me importaba demasiado, ayer la dije la verdad, que solo la cogí porque quiero a Lucas, y no quiero fallarle ni que se enfade conmigo. Pero visto lo visto voy por muy mal camino.

 Tuve toda la tarde libre y me dio tiempo a pensar tanto en lo que vi en el viejo teatro, como en lo que la había pasado a Linda. No comprendía quien podía tener tanta crueldad. Ni si quiera en mis guiones el asesino en serie hace eso.

 Intente dejar de pensar y pegarme una ducha con agua bien caliente para desentumecerme. Pero demasiados pensamientos me abrumaban y me volvían loca, así que, después de ducharme me vestí y quise volver a ir al teatro a hablar con quien quiera que me acosaba y amenazaba.

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